Son las 15 hs. y yo recién llego a casa. Pongo el
agua para preparar el mate mientras preparo la pc y repaso algunas anotaciones
que tengo en el cuaderno. Me cebo unos mates y abro Whatsapp Web, Sabrina me había
mandado el link de la reunión temprano. Son las 16 hs, le mando un mensaje a
ella diciéndole que "ya estoy". Tengo que ingresar por computadora
para usar la cámara y por celular para usar el micrófono, me aceptan por la
cuenta del teléfono pero del otro dispositivo, escucho a Sabrina decir: ¿quién es Mara? ¿Alguien la conoce? apaguen
las cámaras, por favor. Todavía no entiendo mucho pero Sabrina dice ¡Ah mica, eras vos! no me di cuenta que
ingrese con el nombre de mi hermana al Zoom. Le explique el motivo de estar
repetida en dos dispositivos, ella me explica que hace que todos apaguen la cámara
cada vez que nota que alguien entra y no sería de la clase, por eso pregunta.
Mientras esperamos que los chicos se unan, Sabrina
pregunta si se iban a juntar para el día del estudiante: ¿Y? ¿Se van a juntar mañana? algunos dicen que sí, otros no
responden. Sabrina insiste: ¡salgan che!
al Velódromo aunque sea a tomar unos mates… un picadito
Ramiro dice que se va a juntar con amigos suyos.
–
Pero
si siempre hablan de salir, de jugar a la pelota ¿y ahora no salen?, les
dice Sabri.
–
Profe
yo ni salgo, dice Luca. Me
la paso jugando Minecraft*.
Bueno, Sabrina comienza preguntándole a Lautaro si
quiere elegir A, B o C. No entiendo esa dinámica y sigo escuchando. Lautaro no
quiere elegir porque “sino después se quejan”
Bueno, vos Luca, elegí una letra.
–
Ehh,
J. –Se ríe – ¿Para qué es? ¿Tarea?
la A.
Sabrina saca un papel y dice: – Bueno, todos con cámara hoy. Y comienza a animarlos para que
prendan las cámaras. Dos no quieren, uno se excusa que está comiendo
galletitas. Sabrina se ríe.
Me presenta ante los chicos, ellos me saludan y yo también.
Sabrina les consulta si me quieren hacer consultas pero nadie responde. Por ahora no, dice uno de ellos.
Comienzan a repasar lo visto la clase anterior para
los que no estuvieron.
Gonzalo no recuerda bien, pregunta: ¿Es lo de la foto?
Luca se pone a mirar un cuaderno, pareciera
consultando las actividades.
–
Ah!
¡Ya me acorde! Dice Gonzalo. Leímos
un cuento…mm Corazón Delator ¿puede ser? Y teníamos que hacer un relato de 15
renglones.
–
Si,
leímos ese cuento ¿No habíamos llegado a leer todas las producciones?
–
No
profe, faltaron algunas – dice alguien.
–
Bueno
Gonza, contales un poco a todos de qué trata Corazón Delator.
Gonzalo comienza a explicar el cuento brevemente y
termina contando el final del mismo.
Sabri se ríe: ¡Para
Gonza! ¡Nos spoileaste todo! Nos empezamos a reír.
Mientras, a las 16.17 hs, ingresa otro Luca a la
sala. Sabrina lo saluda y el no responde. Un compañero explica que a veces
tiene problemas con el micrófono.
Sabri retoma la conversación y pregunta si alguien se
acuerda del género del cuento.
–
¿Drama?
O algo parecido ¿no?, dice Luca. Tenía
que ver con magia, creo.
Gonzalo habla sobre el narrador y se pone a pensar.
–
¿No
era un cuento? Luca va tanteando para ver si acierta.
Sabri se ríe y les dice que en drama se va a poner
ella. En modo drama. Les explica nuevamente sobre la figura del narrador,
confirma que es un cuento lo que habían leído y nuevamente les pregunta sobre
el género.
Empiezan a tirar chistes para descomprimir y ella les
dice que es fantástico.
–
Ah
¡fantástico! Bueno, era parecido a lo que dije,
repone Luca.
¡Pero vos me dijiste que era drama!
Le responde Sabrina. Y nuevamente les avisa a los que llegaron que en el sorteo
sacaron el papel donde todos prendían la cámara y que estaba yo observando la
clase, como ya les había dicho semanas antes. Menciona a los dos que todavía
seguían con cámara apagada así la prendían y lo hacen, al menos por un rato. Después,
les pregunta si recuerdan las características del género fantástico.
–
Que
era un poco alejado de la realidad, responde Luca L. Y generaba un efecto de ¿vero-simi-litud?
–
¿No
era que se acercaba a la realidad? Se pregunta Lautaro.
–
Claro,
está bien. Igual por ejemplo, eso no quiere decir que un cuento realista se
real. Recuerden que es literatura. ¿Y qué es la literatura?
Todos callados, habrá sido de un minuto o dos, hasta
que Gonzalo (que tenía la cámara apagada), dice por chat: “Que silencio xd”
Sabri se ríe, Luca iba a decir algo pero quiere que
le den un minuto. Ah! Ya me acorde que
era la literatura, dice. Era obvio que había buscado en Google la
definición y todos nos reímos. Ofrece una definición generalizada y la lee: “La literatura es una manifestación
artística basada en el uso de la palabra y del lenguaje escrito”
Sabri toma eso y pregunta si además hay otras formas
de expresión literaria aparte de la escrita
–
Oral,
dicen.
–
¿Bueno,
y alguna más?
–
Imágenes
también, dice otro.
Sabri pregunta por ejemplos: le responden que las
imágenes en formato de historieta a veces son sin diálogo y están contando
algo. Las leyendas se contaban de forma oral. De alguna manera esto fue pie
para chistes entre ellos.
Ella retoma agregando que entonces, el género
fantástico puede estar ligado a elementos que no se pueden explicar con la
realidad, con las leyes de la naturaleza. Anote en mi cuaderno que siempre
sonríe ante las ocurrencias de los alumnos, algunos hacen chistes, no vi que
respondieran de mala manera, siempre le hablan bien y le sacan alguna charla.
Me puse a repasar cámara por cámara y conté 10
personas en la sala, sin contar mis dos dispositivos y el de Sabri nos da un
total de 7 alumnos, de los cuales 3 llevan la delantera de la clase. Veo que
uno de los chicos, Lautaro, se encuentra con la cámara encendida mirando hacia
otro lado. Como disperso.
Sabrina nota que nos queda poco tiempo (alrededor de
15 minutos) y les comparte pantalla de un cuento para que lean todos juntos.
Algunos le piden que lo suba a Classroom así pueden abrirlo porque no logran
ver bien lo que dice, ella les comenta que no lo subió antes porque quería que
sea una sorpresa. Deja de compartir pantalla y sube el archivo. Quedan 7
minutos. Vuelve a compartir pantalla, le pide a Luca L. pero justo entra su
gato maullando y se levanta para ocuparse de él. Deja la cámara encendida. Ella
presenta el cuento “La cueva de Fernando Iwasaki”**; hacen comentarios sobre la
supuesta nacionalidad del autor, dicen que es coreano. Sabrina dice que es
peruano, le pide a Gonzalo que lea entonces. Todos prestan atención, en algún
momento Luca L. volvió y estaba leyendo también.
Gonzalo termina de leer y nos queda un minuto. Rápidamente
Sabrina les dice que nos volvemos a conectar, que salgan y pidan para entrar
otra vez. Nos desconectamos.
…
Nos volvemos a conectar, Sabri comienza a hacer señas
a la cámara y nos damos cuenta que no sale su audio pero nos escucha. Prendo el
micrófono y le pregunto si cambió el auricular, los chicos me dicen que el
problema puede ser otro, que Zoom siempre tiene problemas. Hacen chistes sobre
que la clase termina, Luca dice que va a volver a lo suyo y muestra el juego
Minecraft en pausa. Nos reímos. Sabri arregla el problema y todos hacen un
falso alivio, ella se ríe.
Empiezan a charlar sobre lo leído. Todos tienen una
teoría, ella debate con los alumnos.
Algunos asocian los juegos de la cueva con la niñez,
por eso dicen que el protagonista del cuento es niñe (no dieron por sentado el
género del narrador). Sabri le pregunta a Lautaro qué piensa. Yo asumí que lo vió disperso y por eso pregunta, él responde que puede
ser un sueño del narrador.
Sabri dice que es buena la teoría, agrega además que
las personas siempre queremos dar una explicación desde la lógica.
Todos comenzaron a hablar y Lautaro otra vez se queda
mirando hacia otro lado.
Anote en mi cuaderno que Luca L., Luca O. y Gonzalo
son los que más participaron durante la clase.
Sabri le pregunta a Ramiro que piensa, el acuerda que
puede ser un juego de niños que paso a algo más grave.
–
Para
mí el tipo se metió de chico debajo de las sabanas de los padres y se quedó en
una parábola, dice Gonzalo. Yo acordé con la teoría y hago por cámara
la seña del pulgar arriba. Sabri se ríe y le comenta que yo estoy acordando con
esa teoría.
Finalmente la clase termina y todos se desconectan.
Los chicos me saludan también (¡feliz!). Yo me quedo charlando con Sabri sobre
la clase. Le comento que me gustó mucho, le pregunto si este es el grupo total
y me dice que en realidad son alrededor de 38 chicos. No quiero hacer muchas
preguntas porque todavía no le hice la entrevista. Pero si le comento que vi a
un grupo que hablaba más y otros no tanto. Aprovecho y le pregunto sobre
Lautaro y si ella le preguntó sobre el texto porque también lo noto distraído. Ahí
me dice que tiene que comentarme algo que es importante que sepa: Me explica
que durante el primer año son seis cursos de secundaria y que en la etapa de
tercer año, los cursos se reducen a cuatro (y que en realidad cuatro son a
partir de este año, porque antes solo eran tres). Que por eso se nota que hay
tres que tienen más confianza, porque vienen juntos de un curso anterior y se
hacen chistes. Y por eso puedo notar a Lautaro o Ramiro menos participativos.
Ambos vienen de otro curso que se disolvió, sumado a eso que ni siquiera eran
de la misma burbuja. Aun así, mirando para otro lado, Lautaro estaba escuchando
porque supo responder y estar al tanto de lo que le pregunto Sabri.
Mientras charlamos le pregunté si se podían grabar
las clases, ella me dijo que siempre preguntaba a los chicos. Le explique que en
su momento no le pregunté abiertamente en clase porque no conozco las
disposiciones sobre grabar clases con menores de edad. Le dije también que
intenté hacerlo mediante un programa pero me olvide presionar el botón de
grabar, pero por suerte tomé apuntes de todas formas. Nos despedimos, ella diciéndome
que me iba a agregar al Classroom y yo diciéndole que le iba a pasar el link de
este blog.
*Minecraft es un juego de construcción tridimensional
que es bastante conocido entre adolescentes de toda edad, permite interactuar
con otros jugadores.
** La cueva - Fernando Iwasaki
Cuando era niño me encantaba jugar con mis hermanas
debajo de las colchas de la cama de mis papás. A veces jugábamos a que era una
tienda de campaña y otras nos creíamos que era un iglú en medio del polo,
aunque el juego más bonito era el de la cueva. ¡Qué grande era la cama de mis
papás! Una vez cogí la linterna de la mesa de noche y les dije a mis hermanas
que me iba a explorar el fondo de la cueva. Al principio se reían, después se
pusieron nerviosas y terminaron llamándome a gritos. Pero no les hice caso y
seguí arrastrándome hasta que dejé de oír sus chillidos. La cueva era enorme y
cuando se gastaron las pilas ya fue imposible volver. No sé cuántos años han
pasado desde entonces, porque mi pijama ya no me queda y lo tengo que llevar
amarrado como Tarzán.
Mica, excelente registro. Otras etiquetas que se me ocurren: tipos de verosimilitud, prender/apagar la cámara, el juego de las reglas (por lo de las letras y el prender la cámara).
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